viernes, 23 de septiembre de 2011

El árbol de la vida. Dir. Terrence Malick



Al salir del cine un matrimonio comentaba lo insufrible que había sido aguantar la pedantería de Malick; la mujer respondía:-brutal. C. Boyero cuando hizo la crítica en Cannes (23 de mayo) se deshacía en elogios, sobre todo cuando en escena aparecen los personajes, el matrimonio y los tres hijos. Javier Ocaña, ahora, en el estreno en España, no se queda a un nivel inferior y escribe que es una película inmensa. Y algo está ocurriendo cuando el País del jueves 21 resaltaba que era la película mas vista durante esa semana.

A mi me pareció larga, plúmbea por engolada, con un muy difícil encaje de los particular (la familia) a lo general (la vida, no humana solamente, terrestre, con dinosaurios y todo). Si se hubiera quedado con el relato de esa familia de clase media en los años cincuenta, cuyo padre, Brad Pitt, quiere inculcar a sus hijos unos valores confusos de orgullo, honor y darwinismo social, y una madre dulce y protectora, habría conseguido momentos en los que las sensaciones placenteras y dolorosas que sienten los personajes, llegan al espectador, pero la mezclar esto con lo grandioso, espiritual y misterioso de la vida según Malick, la narración pierde pie y todo se admite porque un genio se expresa. Me pasó lo mismo que a Sean Penn, que no entendía nada de su papel, ni de la película cuando vio a lo que había quedado reducida su participación.

El cine aguantó silencioso las dos horas largas de duración, salvo una chica a la que la tos obligó a salir para no romper el halo misterioso.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

13 asesinos. Dir. Takashi Miike




De las últimas películas que he visto de samuraís que he visto, esta es la más violenta y los cincuenta últimos minutos se convierten en una larga carrera de persecuciones, luchas y sangre. Pero sin demasiado tono épico y con un personaje no samurai que hace el contraste a la nobleza que se le supone a esta casta. Los principios argumentales parten de un tronco común en este tipo de películas: honor y venganza, en este caso contra un noble despótico y cruel. Lo más moderno de este filme en cuanto a su planteamiento es la aparición del concepto pueblo, quizás un poco prematuro en el Japón de 1844, es en su nombre por lo que el noble familia del shogun debe morir; sin embargo, este aspecto, que podría dar lugar a una reflexión más profunda sobre el poder, se pone al servicio de la espada vengadora. Me gustaron las tomas del bosque, de los ejércitos cruzándolo y las del lago con los pescadores cómodamente sentados en altas sillas. De mucho mejor recuerdo son Ashes of Times Redux, de Wong Kar Wai, que vi en el verano de 2009 o Love and Honor, un verano antes. De los ecos de Kurosawa que ve Jordi Costa, nada de nada.